La importancia de la sal

La sal junto con el aire y el agua es uno de los tres elementos esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo humano.  Corresponde a las sales, y entre ellas al cloruro sódico, la regulación no sólo del equilibrio hídrico del organismo sino también de los procesos bioquímicos que tienen lugar en el citoplasma celular. De ahí que la sal sea un componente imprescindible para la nutrición del hombre y de casi todos los seres vivos.

Por sus otras propiedades, la sal fue empleada para la conserva de carnes y pescado, el curtido de pieles y la curación de heridas en personas y animales. Controlar su producción y distribución llegó a ser por ello un objetivo primordial para reyes y gobernantes que, desde la más remota antigüedad, buscaron formas para hacerse con el monopolio de las salinas y minas de sal.

 

 

A través de las cronologías de los pueblos más antiguos y de las abundantes referencias históricas, se constata que el hombre conoció desde tiempos prehistóricos las propiedades de la sal como conservante de los alimentos, el modo de obtenerla, así como las formas de su comercialización desde los albores de las civilizaciones mediterráneas, siendo de destacar su importancia como fuente de financiación durante la creación de los modernos estados europeos a través de los impuestos vinculados a ella.

La sal que se extrae de estas salina no contiene ningún tipo de aditivo ni componente artificial, es 100% natural, obtenida exclusivamente por la acción del viento y del sol.

Las sales artesanales no sólo están compuestas por sodio y cloro, sino que contienen una variedad de minerales y oligoelementos que son vitales para nuestra salud, entre ellos el yodo, componente esencial de las hormonas tiroideas indispensable para el buen funcionamiento del organismo, el magnesio, fundamental para el funcionamiento del sistema nervioso, fosforo, necesario para la mineralización de huesos y dientes, calcio, constituyente mineral mayoritario de huesos y dientes y flúor, elemento que reduce la caries dental.

 

 

Sal Marina Virgen: esta sal es recogida a mano mediante el empleo de una vara de madera con una tabla. Una vez lavada y extraída del cristalizador se deja secar durante varios días al sol y al aire para posteriormente envasarla, conservando así el color y el sabor en estado puro.

Dicha denominación se debió al esfuerzo de “Flor de Sal Salinas de Isla Cristina, Biomaris” por diferenciar dicha sal de la producida mediante procesos industriales y lograda en el Real Decreto 1634/2011, de 14 de noviembre, por el que se modifica el Real Decreto 1424/1983, de 27 de abril, por el cual se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la obtención, circulación y venta de la sal y salmueras comestibles.

 

 

 

 

Flor de Sal : lámina muy fina de sal que se forma por acción del viento y del sol en la superficie del agua del cristalizador y que es recogida artesanalmente y secada al aire sin adicionar ningún ingrediente.

La singularidad de esta sal reside en su valor tradicional y calidad natural recogida en un entorno excepcional, (a primeras horas de la mañana y al atardecer). Es una sal muy ligera, pesa muy poco y se parte con facilidad. Estas características se traducen en la alta calidad como elemento, apreciadísima por los grandes gourmets e indispensable en la dieta mediterránea.

La Flor de Sal, es única en su composición pues contiene menos sodio (menos salada), y es más rica en calcio, hierro, flúor, magnesio y yodo. Estas características la hacen muy beneficiosa para la salud y para mantener el equilibrio natural de nuestro cuerpo.

De la flor de sal resalta su notable blancura, su textura suave pero crujiente al paladar y su finísimo sabor marino. Todo esto hace que este producto sea tan escaso como inigualable. Su consumo en las cantidades diarias recomendadas, supone un enriquecimiento de la dieta al no tener la introducción de ningún ingrediente. La ventaja de esta sal natural, reside pues, en que disminuyendo el consumo habitual se logra un incremento del valor biológico de la alimentación cotidiana.

“Flor de Sal Salinas de Isla Cristina, Biomaris”, fue pionera en la producción de flor de sal en la Península.

 

 

 

Escamas de sal: De sabor algo más intenso, más consistente y llamativa que la Flor de Sal, son recogidas en suspensión entre el suelo y la superficie de los cristalizadores. Tras secarla al aire y mediante una criba manual, son eliminados los diminutos granitos de sal que se adhieren a ella y una vez terminada esta labor, es depositada en cajas para su posterior comercialización.

Este tipo de sal da un toque especial a carnes y pescados a la plancha.